La perimenopausia es la etapa de transición que precede a la menopausia. Puede comenzar entre los 40 y 50 años y durar de 4 a 10 años. Durante este periodo, los niveles hormonales fluctúan, causando cambios físicos y emocionales.
La menopausia es el momento en que una mujer deja de tener menstruaciones de forma definitiva. Se diagnostica después de 12 meses consecutivos sin periodo menstrual y ocurre, en promedio, entre los 45 y 55 años. Es un proceso natural que marca el fin de la etapa reproductiva debido a la disminución de hormonas como el estrógeno y la progesterona.
Síntomas
Irregularidades menstruales (ciclos más largos o cortos), sofocos o bochornos (sensación repentina de calor), sudores nocturnos, cambios de humor (irritabilidad, ansiedad o depresión), problemas para dormir (insomnio o sueño interrumpido), sequedad vaginal (molestias o dolor en las relaciones sexuales) disminución del deseo sexual, gatiga y falta de energía y/o dolor en las articulaciones o músculos
Pérdida de densidad ósea (mayor riesgo de osteoporosis), aumento de peso o cambios en la distribución de la grasa corporal, pérdida de elasticidad en la piel, caída del cabello o adelgazamiento capilar, dificultad para concentrarse o "niebla mental", entre otras parecidas a los de la perimenopausia.
La adolescencia es una etapa de cambios importantes, y contar con atención ginecológica especializada es clave para cuidar tu salud.
La perimenopausia y la menopausia son procesos naturales que merecen atención y cuidado especializado. Un seguimiento adecuado permite: Manejar los síntomas para mejorar la calidad de vida.
Prevenir complicaciones como osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Evaluar opciones de tratamiento, como la terapia hormonal (cuando es apropiado).
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